Bélgica ha establecido un nuevo protocolo de cooperación entre la Agencia Federal de Medicamentos y Productos Sanitarios (FAMHP) y la Agencia Federal para la Seguridad de la Cadena Alimentaria (FASFC) con el fin de reforzar el control regulador en la interfaz entre los sectores alimentario y farmacéutico. Con efecto a partir de enero de 2026, el acuerdo agiliza la supervisión de los complementos alimenticios, los alimentos enriquecidos, la nutrición especializada, los piensos medicados y los medicamentos veterinarios a lo largo de toda la cadena de distribución.
Un avance clave es la delegación de determinados controles de la legislación alimentaria a los inspectores de la FAMHP, que ahora pueden realizar inspecciones (incluidos muestreos y comprobaciones del etiquetado) en farmacias y establecimientos mayoristas en nombre de la FASFC. Esto introduce un entorno de cumplimiento más integrado, pero más estricto, para las empresas.
El protocolo también establece responsabilidades claras para gestionar los incumplimientos, incluido el requisito de notificación en un plazo de 24 horas en caso de riesgos graves para la salud pública. Sin embargo, persiste la incertidumbre normativa en torno a los productos dudosos (por ejemplo, los productos botánicos y los nutrientes en dosis elevadas), cuya clasificación entre alimentos y medicamentos sigue determinándose caso por caso con arreglo a la legislación de la UE.
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