El 17 de abril de 2026, la Organización Japonesa de Comercio Exterior (JETRO) informó sobre la creciente adopción de normativas a nivel estatal en Estados Unidos dirigidas a las sustancias perfluoroalquílicas y polifluoroalquílicas (PFAS) en los materiales de envasado de alimentos. Si bien las iniciativas legislativas federales para restringir las PFAS en los envases no han avanzado, las medidas reguladoras han progresado a través de iniciativas de las agencias y leyes estatales. A nivel federal, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) ha implementado medidas como la Norma de Notificación de PFAS, que exige a las empresas comunicar datos relacionados con los PFAS entre abril y octubre de 2026, y ha establecido normas de agua potable para determinados compuestos PFAS. Mientras tanto, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha supervisado la eliminación voluntaria de los agentes antiadherentes que contienen PFAS en los envases de alimentos, de modo que dichos materiales dejarán de venderse en el mercado estadounidense a partir de 2024-2025. A falta de una legislación federal exhaustiva, los estados individuales han tomado la iniciativa. A fecha de marzo de 2026, 15 estados han promulgado leyes que prohíben la adición intencionada de PFAS en los envases de alimentos, con alcances, definiciones y plazos de aplicación variables. Algunos estados han ampliado aún más las restricciones, con planes para prohibir la mayoría de los usos intencionados de PFAS en productos para 2032, salvo en casos inevitables. El cambiante panorama normativo exige a las empresas que sigan de cerca los requisitos específicos de cada estado, evalúen la presencia de PFAS en las cadenas de suministro y realicen la transición hacia alternativas más seguras. Estas medidas tienen por objeto abordar las preocupaciones medioambientales y sanitarias asociadas a los PFAS, al tiempo que se promueven prácticas de envasado más seguras.