La Administración de Alimentos y Medicamentos (TFDA) ha reafirmado que se mantienen estrictos controles reglamentarios para las patatas importadas tras las preocupaciones públicas sobre su seguridad. La autoridad aclaró que las patatas importadas para procesamiento o consumo deben cumplir plenamente con los requisitos de cuarentena establecidos por el Ministerio de Agricultura antes de la entrada, y están sujetas a inspecciones fronterizas y vigilancia poscomercialización a su llegada.
Conforme a la normativa vigente, las patatas importadas deben cumplir los Requisitos de Cuarentena para Patatas de Procesamiento Importadas de los Estados Unidos y los Requisitos de Cuarentena para Patatas Comestibles Importadas antes de ser aprobadas para su importación. Una vez en Taiwán, las partidas se someten a inspección para detectar deterioro, contaminación o incumplimiento de las normas de higiene.
La TFDA subrayó que cualquier patata que se encuentre podrida, brotada o que exceda los límites de seguridad debe ser desechada por completo, y no se permite la eliminación parcial de las porciones afectadas. Se presta especial atención a los compuestos tóxicos de origen natural, como los glicoalcaloides, incluida la solanina. De acuerdo con las Normas Higiénicas de Taiwán para Contaminantes y Toxinas en Alimentos, el contenido máximo permitido de glicoalcaloides totales se establece en 200 ppm, independientemente de los defectos visibles como el brote o el enverdecimiento.
Las autoridades también destacaron que las regulaciones de higiene alimentaria cubren los riesgos asociados con el moho, el deterioro y las condiciones de almacenamiento inadecuadas, y cualquier producto no conforme estará sujeto a acciones de cumplimiento bajo la Ley de Gestión de Seguridad Alimentaria y Saneamiento. La TFDA confirmó la coordinación continua con el Ministerio de Agricultura para asegurar un control fronterizo eficaz basado en el riesgo y una vigilancia continua del mercado, manteniendo un alto nivel de protección al consumidor. Además, se aconseja a los consumidores seleccionar patatas firmes, de piel lisa, sin brotes ni decoloración verde, y almacenarlas en un ambiente fresco y seco para minimizar los riesgos para la salud.