Se proyecta que la inversión en IA farmacéutica se multiplique por seis para 2030; sin embargo, los Asuntos Regulatorios siguen atascados con herramientas diseñadas para problemas completamente diferentes. Las tareas reglamentarias conllevan una enorme carga administrativa y exigen una experiencia que la IA genérica no está diseñada para manejar.

Aquí es donde la IA agéntica cambia la ecuación.