Las declaraciones de propiedades cosméticas son afirmaciones realizadas por los fabricantes o comercializadores en relación con los beneficios y la eficacia de sus productos. En la Unión Europea (UE), las declaraciones cosméticas deben cumplir con las estrictas normativas establecidas en el Reglamento sobre los productos cosméticos 1223/2009, especialmente el Reglamento 655/2013, que especifica los criterios comunes para la justificación de las declaraciones utilizadas en los productos cosméticos. El incumplimiento de estas normativas puede provocar importantes sanciones financieras y daños a la reputación de las empresas. Este blog ofrece una visión general de los pasos que deben seguir las empresas para garantizar que sus declaraciones cosméticas estén respaldadas por pruebas suficientes.
En primer lugar, las empresas deben asegurarse de que sus declaraciones sean veraces y no engañosas. Deben ser capaces de fundamentar sus declaraciones con pruebas científicas que sean sólidas, fiables y pertinentes para el producto específico. Las pruebas pueden adoptar la forma de estudios clínicos, análisis instrumentales (con aparatos), pruebas de consumo y revisiones de la literatura científica. La UE ha establecido directrices detalladas para las pruebas de cosméticos, incluidas directrices sobre pruebas de eficacia.
En segundo lugar, las empresas deben asegurarse de que sus declaraciones sean honestas, justas y no exageradas. Deben utilizar un lenguaje claro, preciso y basado en las pruebas disponibles, lo que permite al usuario final medio tomar una decisión informada. Las declaraciones que implican que un producto tiene un efecto terapéutico o medicinal, como «trata el acné» o «reduce la inflamación», no están permitidas para los cosméticos y solo pueden utilizarse en medicamentos registrados.
En tercer lugar, las empresas deben asegurarse de que sus declaraciones cumplan con la ley y sean coherentes con el uso previsto del producto. El uso previsto se determina mediante el etiquetado del producto, las instrucciones de uso y los materiales promocionales. No se permiten declaraciones que vayan más allá del uso previsto.
Por último, las empresas deben conservar registros detallados de las pruebas que respaldan sus declaraciones, así como de los métodos de prueba utilizados. La información debe estar disponible para la inspección de las autoridades competentes previa solicitud.
Por lo tanto, respaldar las declaraciones de propiedades cosméticas en la UE requiere una gran atención a los detalles y un profundo conocimiento de las directrices establecidas en el Reglamento sobre los productos cosméticos 1223/2009. Las empresas deben asegurarse de que sus declaraciones cumplan con la legalidad, sean veraces, honestas, justas y estén respaldadas por pruebas científicas sólidas, permitiendo así que el público objetivo tome decisiones informadas. El incumplimiento de estos criterios comunes puede tener graves consecuencias, por lo que es importante que las empresas inviertan su tiempo y recursos en garantizar que sus declaraciones estén plenamente respaldadas por las pruebas necesarias.
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