Las redes sociales y el papel de un redactor científico
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Las redes sociales y otras tecnologías de comunicación son excelentes instrumentos para llamar la atención sobre problemas y soluciones de salud pública. Además, estas herramientas contemporáneas se emplean para difundir información errónea y teorías conspirativas sobre diversos temas, como las vacunaciones, los organismos modificados genéticamente, el cambio climático y, más recientemente, la pandemia de la COVID-19. Estudios recientes indican que las noticias falsas pueden difundirse con mayor rapidez y amplitud que la información verídica.

Elegir qué información sanitaria es la más fiable es el mayor desafío para un lector no experto, a pesar de la gran cantidad de fuentes de información en línea. Para captar la atención del público, los periodistas científicos que carecen de formación científica suelen dramatizar los avances científicos, lo que puede propagar información falsa. Por el contrario, la mayor parte del material científico producido por los investigadores es complejo y está saturado de términos técnicos, lo que dificulta su comprensión para los no expertos. Para hacer que un artículo científico o blog sea más legible, un redactor debe tener en cuenta los siguientes puntos.

Compruebe las cinco W (preguntas clave)

Su objetivo como redactor científico es hacer que la ciencia sea comprensible para su público destinatario. Al elaborar el esquema de su artículo o blog científico, tenga en cuenta las siguientes preguntas:

  1. Quién: ¿A quién le concierne? ¿Quién se beneficiará o saldrá perjudicado? ¿Quién es el público?
  2. Qué: ¿Cuál es exactamente su tema? ¿Cuál es el resultado previsto que busca? ¿El objetivo es educar, influir o explicar? ¿Cuáles son los objetivos del proyecto? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de la investigación?
  3. Cuándo: ¿Ocurre esto? ¿Cómo afecta el momento oportuno a su tema?
  4. Dónde: ¿Qué importancia tiene la ubicación? En tal caso, ¿en qué situación?
  5. Por qué: Justificación para redactar este artículo. ¿Es importante el tema? ¿Le importa al lector?

No dé por sentado que el lector le va a comprender. Reduzca el número de afirmaciones que hace, desarróllelas con hechos y ejemplos para ayudar a que el lector entienda y utilice la menor cantidad posible de jerga científica.

Lo sencillo es lo mejor

Hay 1800 millones de sitios web, 5600 millones de búsquedas en Google y más de 500 millones de publicaciones en Twitter que se envían a diario. Más del 55 % de los lectores permanece en un contenido de internet durante quince segundos o menos. Los lectores web tienen una capacidad de atención limitada y son propensos a perderse en los detalles. Dado que el lector común no recordará cada detalle, haga que su texto sea fácil de escanear. Cree una base sólida que ayude al lector a comprender el material y a recordar un dato importante.

Su objetivo como redactor científico debe ser comunicar el tema de forma clara y coherente a un público más científico en lugar de deslumbrarlo con sus habilidades de escritura. Los documentos redactados con sencillez serán más sólidos, claros, coherentes y fáciles de leer. El lector se muestra más participativo ante un texto con un tono conversacional, y la audiencia genera confianza al recibir datos científicos fiables. Ahora que la mayor parte de la literatura científica está disponible en línea, las ventajas de escribir de manera sencilla incluyen una mayor credibilidad, una mejor optimización para motores de búsqueda (SEO) y una lectura más fácil en dispositivos móviles. Esto último es fundamental, ya que el contenido que se muestra en un dispositivo móvil dificulta la comprensión de lo que se lee.

Tomar partido (o no)

La responsabilidad principal de un redactor científico es comunicar la ciencia, no defenderla. No obstante, es importante promover la investigación y ganar el apoyo del público, por lo que una buena comunicación científica también puede implicar la defensa de la ciencia. Al redactar la información, el redactor científico debe tener presente a su público destinatario, que es global, y redactar el artículo o blog dirigiéndose a dicha audiencia global. No debe tomar partido por un grupo específico de personas, ya que esto podría herir los sentimientos del resto de la audiencia que lee la publicación. Si el redactor científico toma partido por un sector concreto de la audiencia, surgirá algún tipo de crítica, en su mayoría negativa. El rol del experto científico siempre está abierto al debate y a la crítica pública. Por lo tanto, el redactor debe decidir de manera consciente en qué aspectos es importante tomar partido y en cuáles no.

Las redes sociales están cambiando la forma en que las personas se comunican entre sí. Al mismo tiempo, constituyen una herramienta potente que puede aprovecharse para informar y educar al público sobre la investigación sanitaria y las normativas, así como para situar a los profesionales médicos y a los sistemas de salud en una mejor posición para responder a las emergencias de salud pública.

Para eliminar las dificultades de encontrar a un experto en redacción científica, es aconsejable asociarse con un socio reglamentario que cuente con profesionales de la redacción científica cualificados y con experiencia. Freyr le ayuda desde la selección de la revista hasta la finalización de los manuscritos. Para obtener información más detallada sobre cómo Freyr puede ayudarle, póngase en contacto con nosotros.

Autor:

Nirupama Parate
Senior Associate, MPR Presales

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