El 19 de marzo de 2026, la Oficina de la Congresista Betty McCollum anunció la reintroducción de la Ley de Regulación y Responsabilidad de los Químicos Permanentes, un esfuerzo legislativo bipartidista para abordar los riesgos asociados con las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en los Estados Unidos. La legislación propuesta tiene como objetivo eliminar gradualmente los usos no esenciales de PFAS en un plazo de 10 años debido a su persistencia, bioacumulación y sus vínculos con afecciones graves de salud, incluido el cáncer y la enfermedad tiroidea. Establece requisitos de presentación de informes para fabricantes y usuarios, junto con la presentación de planes de eliminación gradual a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos. El proyecto de ley también instruye a la EPA a prohibir las liberaciones ambientales de PFAS, establecer plazos para la eliminación de PFAS de los productos de consumo y apoyar la investigación a través de un estudio de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina. Además, propone la creación de centros de respuesta regionales para la remediación y alternativas más seguras, al tiempo que fortalece la responsabilidad legal al evitar que las corporaciones eludan la responsabilidad a través de la bancarrota. En general, la legislación busca mejorar la protección de la salud pública, garantizar la seguridad ambiental y promover la transición hacia alternativas químicas más seguras en todas las industrias.